Peperechas del poder
En estos turbulentos días de pre-elecciones, pseudo-elecciones, anexos y similares, no es de extrañarse que los partidos políticos salvadoreños se "ponen las pilas" para prometerle a uno el sol, el cielo, la luna, las estrellas, pan barato, gasolina, la paz mundial, etc. Pero lo peor de este virus electoral es que los candidatos se ponen a recorrer las mil y un sucursales d los partidos pequeños en la búsqueda de las tan famosas "alianzas", que son los votitos que les faltan para ganar.
El problema de esto es que lo hacen como si estuvieran escogiendo a sus cheros de la colonia para ir a un partido de futbol o del deporte que sea, se ven tan mal que solo les falta comenzar a decir "De tín marín, de do pingüe, cucara macara títere fue... que ella fue" y que así eligieran a sus disque aliados políticos, para rematar el asunto vienen los otros tontos y se dejan. Este hecho demuestra nada más y nada menos como "nuestros amados políticos" son capaces de vender sus convicciones, creencias e incluso a sí mismos por tener un poco más de poder e influencia o mantener el que ya poseen, son peores que las prostitutas, quienes al final tienen toda la autonomía de decir que no a un cliente.
Por supuesto si uno s fija bien se puede dar cuenta que todos ellos pierden credibilidad y presencia al dejarse manipular por la simple necesidad de seguir siendo político, a mi juicio son peores que los alcohólicos o los drogadictos, quienes al final se pueden recuperar de su adicción y tratar de llevar una vida normal, a pesar de su pasado; por el contrario ellos buscan eternizarse en sus puestos, la única manera de que los dejen es que tengan una enfermedad terminal o que les den en "la nunca" los demás del partido.

